¿Por qué otorrinolaringólogos y asma hacen buena pareja?: la asociación rinitis – asma

¿Por qué otorrinolaringólogos y asma hacen buena pareja?: la asociación rinitis – asma

Rinitis Asma OtorrinoEn este artículo se realiza una llamada de atención a los médicos que atienden a pacientes con rinitis (no solo otorrinolaringólogos) para resaltar la frecuente asociación entre rinitis y asma. El trabajo es una revisión donde se actualizan aspectos de la asociación entre ambas enfermedades.

La presencia de rinitis se considera que es un factor de riesgo para el desarrollo de asma. Se estima que este riesgo está incrementado hasta en tres veces. Cuando además existe atopia, este riesgo aumenta, como publicaron Linneberg et al. al comparar un grupo de pacientes con rinitis alérgica con otro grupo con rinitis no alérgica. Encontraron que el riesgo de desarrollo posterior de asma en individuos alérgicos a alérgenos estacionales (polen) aumentaba hasta 10 veces y el riesgo se elevaba hasta 50 veces cuando los alérgenos eran perennes (ácaros del polvo).

La asociación entre rinitis y asma se podría explicar histológicamente al observar el similar epitelio pseudoestratificado que reviste la mucosa de la nariz, senos paranasales, tráquea, bronquios principales y secundarios.

Se han propuesto dos mecanismos fisiopatológicos para explicar la interrelación entre la mucosa nasal y bronquial. Por un lado, a consecuencia de la irritación de la mucosa nasal se desencadena una respuesta inflamatoria tras la liberación algunos mediadores como la histamina, leukotrienos, interleucinas (IL-4, IL-5, IL-13) prostaglandina D2 y factor activador de plaquetario que repercute tanto a nivel local (nasal) como a nivel distal (bronquial). Braunstahl et al. describieron este mecanismo en ambas direcciones con la  estimulación antigénica  directa tanto en la nariz como a nivel bronquial, apreciándose una repercusión inflamatoria en ambos casos a nivel distal del punto de origen estimulado. El segundo mecanismo implicado lo desempeña el sistema nervioso parasimpático mediante la estimulación de reflejos neurogénicos que liberan neurotransmisores colinérgicos teniendo lugar la contracción del músculo liso bronquial, edema y aumento de secreción mucosa que contribuye a la obstrucción bronquial.

Cuando la inflamación se cronifica, en los casos más graves, puede producirse un remodelado bronquial, aunque esta alteración histopatológica no se ha evidenciado en las vías respiratorias altas. Asimismo, parece existir una predisposición genética para el desarrollo de ambas enfermedades.

Para realizar el diagnóstico de la rinitis, además de una correcta exploración física, la realización de una rinoscopia permite observar las características de la mucosa y a su vez sugerir si la etiología de la rinitis podría ser alérgica o no, además de evaluar la presencia de pólipos nasales. La etiología alérgica se confirma con un prick test cutáneo o con la determinación de Ig E específicas de alérgenos (RAST). Las siguientes pruebas irán dirigidas a estudiar la posible presencia de asma (evaluación clínica y función pulmonar).

Con respecto al tratamiento de la rinitis, se ha demostrado que también mejora el control del asma. Así, se ha descrito que los corticoides nasales además de ser eficaces en la rinitis también reducen la hiperreactividad bronquial y mejoran los síntomas asmáticos. El manejo terapéutico precoz de la rinitis alérgica disminuye la posibilidad de un desarrollo posterior de asma. Cuando no se controlan adecuadamente los síntomas de la rinitis alérgica con medicación antialérgica se debe considerar la prescripción de inmunoterapia, la cual también puede favorecer un mejor control del asma.

 

Como conclusión, en esta revisión se incide en la importancia que tiene para los médicos que atienden a pacientes con rinitis, considerar la posible existencia de asma asociado a la rinitis, abordando la base fisiopatológica de la asociación y revisando las pruebas diagnósticas necesarias y la instauración del tratamiento.

 

Why otolaryngologists and asthma are a good match: the allergic rhinitis-asthma connection

Georgopoulos R, Krouse JH, Toskala E.

Otolaryngol Clin North Am 2014;47(1):1-12. (Enlace al artículo)

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