Obesidad y asma: conocimientos actuales y necesidades futuras

Obesidad asma 1

El artículo realiza una revisión actualizada del impacto que la obesidad tiene en la evolución del asma. Es conocido que la prevalencia de la obesidad está aumentando. Se estima que un 35% de los adultos mayores de 20 años tienen sobrepeso y hasta un 11% son obesos. La presencia de una mayor severidad de las manifestaciones y del curso evolutivo del asma en los pacientes obesos ha sugerido la existencia del fenotipo asma-obesidad, el cual es más predominante en mujeres, se asocia menos con atopia o  con eosinofilia en esputo y frecuentemente precisa corticoides sistémicos para su control.

Los mecanismos implicados en la asociación entre asma y obesidad están en proceso de estudio. Se sabe que existen factores comunes entre ambas entidades, como factores etiológicos (genéticos), desencadenantes (actividad física, dieta) y también comorbilidades comunes como el reflujo gastroesofágico, apnea del sueño, alteraciones metabólicas (síndrome metabólico, resistencia insulínica) o la depresión.

Estudios en animales han encontrado que mediadores producidos por el tejido adiposo como la leptina o la adiponectina pueden estar implicados en la modulación de la inflamación de la vía aérea y en la hiperrespuesta bronquial. A su vez, se ha observado que la sustancia P induce broncoconstricción en ratones y que la utilización de sustancias antagonistas del receptor de la sustancia P reduce la inflamación bronquial, la sensibilización alérgica y además disminuyen los niveles plasmáticos de algunos biomarcadores. Todos estos hallazgos apoyan la posible existencia de una vía fisiopatológica común en el fenotipo asma-obesidad.

Con respecto al impacto clínico de la asociación asma y obesidad, en diferentes estudios se confirma una mayor severidad de los síntomas seguido de una mayor presencia de comorbilidades como el reflujo gastroesofágico o la depresión. Por otro lado, la repercusión en la calidad de vida se ve reflejada en el resultado más desfavorable de algunos cuestionarios realizados por los pacientes como  el  AQL (Asthma Quality of Life Questionnaire). Igualmente, se ha descrito una mayor consumo de fármacos controladores y de esteroides orales.

La respuesta al tratamiento es otro apartado revisado en el artículo. Se hace referencia a varios estudios publicados. Así, existe evidencia científica de que la eficacia de los corticoides inhalados esta inversamente relacionada con el índice de masa corporal al comparar pacientes obesos y no obesos. Esta correlación no fue observada en el grupo de pacientes tratados con montelukast en donde se apreció una mayor respuesta a este fármaco en los pacientes obesos.

Finalmente, los efectos de una reducción de peso, tanto quirúrgica como no quirúrgica, son beneficiosos para la evolución de la patología asmática. Se ha demostrado que incluso pérdidas modestas de peso del 5-10% pueden mejorar el control del asma, objetivándose una mejoría de la función pulmonar, de los síntomas, de la calidad de vida y una menor necesidad de fármacos para su control.

 

Obesity and asthma: current knowledge and future needs

Sivapalan P, Diamant Z, Ulrik CS.

Curr Opin Pulm Med 2015; 21:80-5

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