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Meritxell Peiró: “la enfermería respiratoria no se limita a hacer pruebas diagnósticas en el tratamiento del asma”

Meritxell Peiró

La enfermería respiratoria asesora en la gestión de la atención a los pacientes con problemas respiratorios y evalúa e implementa nuevas formas de cuidarlos. Interviene tanto en aspectos preventivos (programas de deshabituación tabáquica, vacunaciones, educación sobre el autocuidado frente a las patologías) como asistenciales (educación en técnicas de inhalación, elaboración de planes de autocontrol y auto-tratamiento). Para conocer más sobre estos profesionales hemos hablado con Meritxell Peiró Fàbregas, enfermera en el Servicio de Respiratorio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y miembro ejecutivo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), donde coordina el Área de Enfermería Respiratoria.

 

¿Cómo emplea la Guía Gema en su día a día? ¿Le resulta útil?

GEMA nos ofrece a los profesionales una guía muy útil en nuestra práctica clínica habitual. Los algoritmos, tablas y recomendaciones con nivel de evidencia nos ayudan en el día a día en la toma de decisiones correcta. Yo destacaría el capítulo de educación dentro del tratamiento del paciente asmático, de gran ayuda para el profesional, y la Guía GEMA Pacientes, instrumento indispensable para la implementación de programas de educación.

La enfermería respiratoria no es una especialidad reconocida en España, pese a ser una necesidad expresada en numerosas ocasiones por el colectivo de enfermeros que dispensan sus cuidados en el entorno de la neumología. ¿Cree que la enfermería sale preparada de la universidad para asumir esta especialidad? ¿Tras la universidad, cuáles son las vías más habituales de formación continuada en asma para los profesionales de la enfermería?

Las enfermeras salen preparadas en conocimientos generales de farmacología, patología y cuidados. También en cuanto a formación para la elaboración e implementación de programas de educación preventiva dentro del programa curricular de salud comunitaria. Sin embargo, muchas veces se confunde la educación para la prevención de enfermedades con la educación terapéutica que es parte del tratamiento de muchas enfermedades crónicas. Estas competencias no se dan en el grado y es preciso especializarse para adquirir competencias específicas en patología respiratoria.

Actualmente no existe especialidad de enfermería en este campo. Por otro lado tenemos los másters oficiales en medicina respiratoria, donde algunos de ellos contemplan estos aspectos. La formación existente actual son cursos monográficos que ofrecen las Sociedades Científicas, no las universidades, con parte del contenido de lo que debería ser un programa de educación como en terapia inhalada, deshabituación tabáquica, etc. Faltaría tener estudios oficiales sobre educación terapéutica contemplando todos los aspectos competenciales.

La industria farmacéutica colabora con numerosos proyectos con los médicos en el ámbito de la patología asmática. ¿La enfermería neumológica es objeto también de acciones de formación, programas o estudios relacionados con el asma por parte del sector farmacéutico?

La industria farmacéutica también colabora activamente con enfermeras expertas en programas de formación de terapia inhalada, estudios sobre adhesión del tratamiento, estudios sobre satisfacción del paciente de los dispositivos, en la validación de cuestionarios, programas de formación, etc.

¿Cuál es el papel principal de la enfermera de neumología en el tratamiento del asma? ¿Se limita a espirometrías y sesiones de deshabituación tabáquica o va más allá?

El papel principal de la enfermera de neumología en el tratamiento del asma no sólo se limita a hacer pruebas diagnósticas. El principal objetivo es que el paciente o cuidador adquiera conocimientos y habilidades necesarias para conseguir un autocontrol de su enfermedad, evitando así exacerbaciones y mejorando su calidad de vida. El papel principal de la enfermera con estos pacientes es el control y seguimiento una vez diagnosticado. Para ello es necesario tener competencias en la implementación de programas en el que el paciente se aborde de forma integral, desde el diagnóstico, la educación en conocimientos de su patología, tratamiento, identificación de signos y síntomas de exacerbación con un plan de actuación, evitación de factores de riesgo o desencadenantes, como los alérgenos, realización de espirometrías de calidad, etc.

¿Cómo es la relación entre la enfermería de atención primaria y la enfermería neumológica? ¿Y con el neumólogo o alergólogo?

Esta relación es cada vez más estrecha. El cambio que hemos constatado en el campo de salud en los últimos años, con pacientes más crónicos y complejos, ha obligado a establecer lazos de cooperación conjuntos con Atención Primaria. Para ello se han creado nuevos roles profesionales como la Gestión de Casos, que ayuda a este intercambio bidireccional de información y cooperación para establecer planes de cuidados conjuntos con un mismo objetivo. Así se evita la fragmentación y las duplicidades en los tratamientos o información.

Un elevado número de pacientes asmáticos llevan a cabo una utilización incorrecta de la técnica inhalatoria, lo que imposibilita el autocuidado. ¿La educación en este tipo de cuestiones supondría un ahorro considerable para el SNS?

Sí, está claro. En el ámbito de la patología respiratoria la adhesión a los tratamientos está sobre el 50%. Se sabe que una baja adhesión se asocia a un aumento de la morbimortalidad y a un mayor uso de los servicios sanitarios. Además en estos pacientes se une, aparte de factores asociados a la adhesión de la medicación como la edad, la empatía del profesional sanitario, falta de confianza en el fármaco o miedo a efectos secundarios, los factores específicos relacionados con el uso de inhaladores como una técnica de inhalación inapropiada. Por ello, puede afirmarse que la adhesión al tratamiento es doblemente baja. Esto repercute en los costos del SNS sin duda.

¿Tiene la población conocimientos necesarios sobre el cuidado del asma como sintomatología, factores desencadenantes o crisis asmáticas?

Sólo aquellos que la padecen y entre ellos los que han tenido la posibilidad de poder participar en un programa de educación. La gran mayoría no.

¿Cómo es la interacción entre el paciente y la enfermera? ¿En qué se diferencia a la comunicación médico-paciente?

La comunicación entre el profesional y el paciente tiene que ser clara, con empatía y con escucha activa para poder detectar miedos o dudas posibles. Pero sobre todo tiene que haber confianza. Estas aptitudes sólo dependen de las personas, por encima del tipo de profesional que lo atienda. Si existe esta relación hay muchas más probabilidades de adhesión; no sólo en el tratamiento sino en cambios en los estilos de vida. Las enfermeras tenemos un gran papel para tratar la cronicidad y más tiempo en las visitas. Muchas veces el paciente siente confianza y un clima óptimo con la enfermera en la que expresa a menudo dudas o miedos que con el médico no manifiesta.

¿Cuánto tiempo es necesario dedicarle a un paciente para educarle en el asma y clarificar sus posibles dudas?

El tiempo en que cada persona consiga un nivel de autocuidado de su enfermedad óptimo dependerá de muchos factores, entre ellos los individuales. Por otro lado, al finalizar un programa de educación con visitas repetidas estandarizadas en las que se aborden todos los contenidos, podemos lograr un buen nivel de conocimientos y habilidades para lograr un mayor control de la enfermedad.

La mayor expectativa de vida y el progresivo envejecimiento de nuestra población están produciendo un cambio en el patrón epidemiológico asistencial, con una disminución de las enfermedades agudas y un pronunciado aumento de las crónicas. ¿Está el SNS preparado para ello? ¿Es el actual modelo asistencial adecuado para este escenario de cronificación? ¿Cómo mejorarlo?

Como he comentado antes, este nuevo escenario ha obligado a los profesionales y al SNS a actuar de forma distinta y cambiar el tipo de intervenciones. En los últimos años hemos visto cómo un gran número de nuestros pacientes son víctimas de los factores de riesgo y los malos estilos de vida. La obesidad, el tabaco o el sedentarismo son factores causantes de la gran mayoría de enfermedades que colapsan nuestro sistema sanitario, desde la Atención Primaria hasta los hospitales y los servicios de urgencias.

Actualmente han aparecido roles profesionales nuevos que ya existían hace años a nivel internacional, como la Gestión de Casos de patologías respiratorias crónicas, o formas de actuación conjunta como las rutas asistenciales en las que los dispositivos sanitarios se unen y actúan de forma que el centro sea el paciente. De esta forma se evitan fragmentaciones en las visitas, duplicidades de pruebas y una intervención más integral del paciente, en la que éste tiene un profesional de referencia. Faltaría en un futuro potenciar la Hospitalización a Domicilio con el objetivo de atender a estos pacientes de forma más óptima y con un menor coste.

¿Es necesario otorgar un mayor peso a los cuidados ambulatorios domiciliarios?

Sin duda. La posibilidad de la atención en domicilio del paciente es mucho más idónea. Por un lado el paciente está en un ámbito que le ofrece mayor seguridad, con menor riesgo de infecciones nosocomiales, y por otro lado el coste sanitario es menor. En domicilio la adaptación a nuevos tratamientos es mucho más rápida y se ha demostrado que no aumenta la tasa de reingresos. Será un campo de futuro para las enfermeras.

El tabaquismo es una enfermedad crónica y adictiva. Usted afirma que sus principales problemas son que existe un gran desinterés entre el personal sanitario para implementar intervenciones coherentes y que, aunque existen intervenciones eficaces, no se llevan a cabo en el momento oportuno y de forma eficiente. ¿Por qué cree que se dan estos factores?

Desde la entrada de la ley antitabaco del 2006, la intervención en los Centros de Atención Primaria ha ido en aumento. No obstante, aún queda mucho camino en la formación de profesionales en el abordaje del tabaco y se dedica mucho más tiempo a otras actividades preventivas como la HTA o el control de peso, que han demostrado ser menos costo-efectivas. Esto aún es más evidente en el ámbito hospitalario, en la que existen programas de deshabituación casi exclusivamente en los servicios de psiquiatría. Se tratan con otras adicciones y como mucho podemos ver algún programa donde el tabaco es el principal factor de riesgo, como la Neumología.

Sobre todo existen donde hay un profesional formado, motivado y que se dedica de forma parcial. El paciente ingresado es el mayor olvidado. Algunas de las causas de la falta de intervención podría ser la falta de formación de los profesionales, incapacidad para hacer un diagnóstico óptimo de tabaquismo, la mayor tecnificación y falta de visión integral del paciente y la falta de resultados mensurables a corto plazo. La enfermera experta en neumología podría tener un papel amplio en este campo.

 

Meritxell Peiró

Meritxell Peiró es miembro ejecutivo de la SEPAR, donde coordina el Área de Enfermería Respiratoria

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