Asociación rinitis – asma: base epidemiológica y fisiopatológica

Asociación rinitis – asma: base epidemiológica y fisiopatológica

LinfocitosSe estima que hasta un 20% de la población padece rinitis y aproximadamente un 7% padece asma. En este artículo se hace una revisión sobre diferentes trabajos publicados que apoyan la estrecha relación entre la rinitis y el asma, tanto desde el punto de vista epidemiológico como fisiopatológico, de forma que se podría considerar la afectación de la vía aérea como una única entidad.

Estudios epidemiológicos

Con respecto a la epidemiología, se incluyen más de diez referencias al respecto en la revisión. Entre ellas, Guerra et al. compararon dos grupos (pacientes con asma e individuos sin asma) incluyendo en cada grupo aproximadamente dos mil participantes. Encontraron que padecer rinitis incrementaba por tres el riesgo de desarrollar asma tanto en pacientes con o sin atopia y este riesgo ascendía hasta cinco veces más, si además, se encontraban significativamente elevados los valores de IgE en plasma.

En  el Copenhagen  Allergy  Study se siguió a una cohorte de pacientes durante casi 10 años objetivándose que más del 85% de los pacientes que tenían asma alérgica también tenían síntomas de rinitis alérgica.

Upton et al. compararon la presencia de asma y rinitis en una amplia muestra de padres y en sus descendientes transcurridos 20 años después. Comprobaron que ambas generaciones la prevalencia de asma fue superior en aquellos que habían padecido rinitis alérgica.

En otro estudio realizado en embarazadas asmáticas, se observó que los síntomas de la rinitis mejoraron en la mitad de las pacientes cuyo asma mejoró durante el embarazo y a su vez, empeoraron en más de la mitad de las embarazadas que cursaron con empeoramiento de su asma.

El objetivo del estudio de Bresciani et al. fue determinar si podría existir relación entre la gravedad del asma y la rinosinusitis, analizando los hallazgos radiológicos obtenidos mediante un escáner (TAC) de senos. Observaron que los pacientes asmáticos graves, corticoide-dependientes, presentaban mayores alteraciones radiológicas en las vías aéreas superiores que aquellos pacientes con asma leve o moderada.

Finalmente, Greisner et al. publicaron que tras el seguimiento durante más de 20 años de un pequeño grupo de pacientes asmáticos con rinitis alérgica, encontraron una correlación significativa entre aquellos en los que remitieron los síntomas asmáticos y aquellos que manifestaron una mejoría de la rinitis alérgica.

Base fisiopatológica

La asociación entre rinitis y asma encontrada en los estudios epidemiológicos necesita lógicamente de un desarrollo de estudios que argumenten la base fisiopatológica de dicha asociación. En el segundo apartado de esta revisión, se resumen varios trabajos publicados al respecto en la literatura.

Braunstahl  and  Overbeek  realizaron un estudio con un grupo de pacientes con rinitis alérgica a polen de gramíneas y lo compararon con un grupo control. Como criterio de inclusión todos debían tener negativa la prueba de la metacolina para descartar la presencia de hiperreactividad bronquial. Se llevó a cabo una prueba de provocación nasal al polen y el objetivo fue estudiar la posible aparición de cambios inflamatorios en la mucosa de la vía aérea. Para ello, se obtuvieron biopsias nasales y bronquiales justo antes de la provocación y 24 horas después de la exposición. Al analizar los resultados encontraron que transcurridas 24 horas existía un incremento sistémico de los niveles de eosinófilos e IL-5 en el grupo de pacientes alérgicos al polen frente al grupo control. A su vez, en las biopsias obtenidas tanto nasales como bronquiales, en las del grupo de pacientes alérgicos, se apreció un incremento de los niveles de los marcadores inflamatorios ICAM-1,  VCAM-1 y ELAM-1. Concluyen, por tanto, cómo estos resultados demuestran que los cambios producidos en la mucosa nasal tras la provocación, también se reflejaron en la mucosa bronquial.

Otros trabajos también han encontrado en pacientes asmáticos una significativa correlación entre el nivel de eosinófilos en las muestras de tejido nasal y bronquial, demostrando la existencia de inflamación tanto en las vías superiores como superiores.

Finalmente, la evidencia de que algunos tratamientos como los corticoides intranasales, antileucotrienos u omalizumab disminuyen los síntomas, tanto de la rinitis como del asma, refuerzan la asociación fisiopatológica entre ambas patologías.

Algunos mecanismos señalados para explicar esta posible asociación podrían ser la activación del reflejo nasobronquial, el drenaje retronasal y la respiración bucal (privándose de la humidificación, calentamiento y filtración al aire inspirado).

No obstante, existen interrogantes no aclarados, como por ejemplo, a qué es debido que no todos los pacientes con rinitis desarrollen síntomas en las vías aéreas inferiores.

Como conclusión, en esta revisión se resumen diferentes estudios epidemiológicos y fisiopatológicos que refuerzan la idea de que la rinitis y el asma pueden ser componentes de una misma entidad y por tanto en la práctica clínica, aunque en el paciente puedan predominar más los síntomas de la vía área superior o bien de la inferior según los casos, se debe tener presente la afectación de toda la vía aérea en su conjunto.

 

Rhinitis-asthma connection: epidemiologic and pathophysiologic basis

Blaiss MS

Allergy Asthma Proc 2005; 26(1):35-40. (Enlace al artículo original)

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